Se me hace difícil decirte lo siguiente, pero tengo ganas de ti. De mas nadie, sino de ti… No sé qué me pasa pero es como si fueras una droga que desgraciadamente probé y no hay más nadie que la sacie, solo tú y tus besos. Esos besos tan divinos que jamás había probado, son como un dulce que cambia de sabores inesperadamente y nunca te cansas de comértelo.
Puedo repasar en mi mente una y otra vez cada momento que estoy contigo, el problema es que me hacen quererte más y más aún. Ese momento en el que no existen palabras sino actos, como cuando me abrazas sin poder zafarme, cuando me peinas, me haces cariñitos. Cuando sabes todas mis debilidades y te haces el inocente para torturarme.
El problema es que me encanta esa tortura, cuando pasas tus manos sobre mí, cuando estás tan cerca que te conviertes en mi centro de atención. Me encanta hacerte cariñitos que te hacen desconectarte, darte besos que solo yo sé darte, me encanta cuando poco a poco nos quitamos todo y toda tu atención está en mí.
Puedo pasar horas jugando contigo a ver quien aguanta más, hasta que uno de los dos dice la trillada frase que solo nosotros entendemos “Te detesto”. Esa frase que es como una luz verde para decirme “haz lo que quieras”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario